Hospitalizado I

 Después de tanto sentirme mal, Fernando mi hermano de España y Hilde mi hermano de Venezuela, me mandan un médico paliativista para que me revise. La idea era tener alguna idea de cmi condición, con alguien que estuviese aquí, ya que ellos están lejos (y me encantaría tenerlo a ambos aquí conmigo).

El médico me revisó y lo primero que vio era que tenía la tensión súper alta, 220/15. Yo no había presentado ningún síntoma y la verdad fui varias veces a varias consultas y aquí en Argentina no tienen la costumbre de tomar la tensión. Además de eso, estaba bastante amarillo, es decir que tenía ictericia avanzada. Me dio una nota como informe médico y nos sugirió que urgente fuéramos al hospital. La cosa estaba grave y se podía poner peor. 

Fuimos a un hospital feísimo donde nos rebotaron (porque Dios es grande) porque no tenían los equipos para hacer el procedimiento que necesitaba, además que porque era un hospital especializado en gastroenterología, no tenían cardiólogo para ver el tema de la tensión.

Pensé en irme para el Hospital Ramos Mejías, otro hospital público, pero el medico sugirió ir a un sanatorio de la obra social que teníamos. Mi esposa siempre oportuna, me insistió en irnos para el Sanatorio Sagrado Corazón.

Llegamos al sitio y la vaina era otra cosa. Una clínica de alto nivel. Todo un protocolo, todo digitalizado. Había máquinas de café, centros de conexión para cargar tu celular, te ingresaban con un código QR, y demás. Tardaron en atenderme como unos 10 minutos como mucho.

Me tomaron muestras de sangre, orina y el laboratorio en 15 minutos ya tenía los resultados para mandarme a internar.

Me dieron la cama 2 en la emergencia, nuevamente me sorprendió la calidad de los equipos de la emergencia. Igualmente la calidad de la atención. Me colocaron una vía inmediatamente. Me dejaron en ayunas para hacerme unos estudios, que sería una tomografía al día siguiente. Igualmente me sentía tan mal que lo que menos quería era comer. Comer se me hacia una desgracia, por las náuseas  y por eso perdí tanto peso.

Dormí como nunca había dormido, estaba en paz, y además me llenaron de medicamento para dormir que me sirvieron bastante. Que viva el Clonazepam. 

Estar allí me daba una paz increíble sobre todo porque ya no sabíamos que hacer. Rosita también iba a poder descansar ante la incertidumbre. Fue hasta ese momento un guerrera incansable.(y lo sigue siendo).Ya era hora de que me pusiera en manos de personas que sabían lo que estaban haciendo. 

Como a las 3 de la mañana me hicieron una tomografía. Y después me pasaron a una habitación. Esto iba para largo.



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