Dolor
Ayer fue uno de los días donde sentí mas dolor.
Mi cuñada Mariangel, quien además es médico, me decía algo en lo que nunca había pensado. Le dolor es muy difícil de medir. No hay unidad de medida para el dolor, porque es inherente y muy subjetivo para cada persona. Nadie sabe cuanto le duele algo a otro, pero sabe perfectamente cuanto le duele a uno mismo.
Este dolor, no juega carritos. Es un dolor intenso, ubicuo, y desgastante. Ayer se unieron varias cosas y tenia dolor en toda la zona abdominal, no solo donde esta el tumor, pero también en la espalda, el colon, el pecho. Los medicamentos me han pegado en el estomago muchísimo. Estaba trabajando y de pronto empecé a llorar. No lloraba precisamente por el dolor de ese momento, lloraba por la acumulación de 3 o 4 meses de aguantar sin saber que era. Lloraba de hartazgo, por saturación.
Tuvimos una video llamada con una nutricionista, y nos dio varios tips para comer mejor, cosas que no me hicieran mas daño. Todo esta en la alimentación, o por lo menos eso espero.
La noche anterior, escribí un poema a media noche, porque el dolor no me dejaba dormir. Lo llamé Segundos Iracundos, por lo poco que duran esos momentos sin dolor y sin molestias y como la mente sabotea la paz del cuerpo.
Segundos Iracundos
Y reza en silencio la nocheCon la luna acobijada en nubarrones negrosLos árboles se niegan a bailar con el vientoY los insectos visten de tristeza en procesión lúgubre.
Hay luto por las vidas no vividasLas que se pierden en las manías del tiempo.Las que no corren sino se arrastranCon rodillas ensangrentadas por la grava del camino.
Se rompen los vidrios en silencioLos de las verdades tardíasLos de las lágrimas a destiempoLa del ardor en piel cruda del arrepentimiento.
Y hay unciones que curan almasEntre paredes de imágenesPero Los ladrillos del corazón se resquebrajan con en cincel del amor.
Y en el aturdidor silencio de la soledadSolo duermes cuando la compasión llegaY el dolor cesa por segundos iracundosque se niegan a quedarse inmóvilespara irse a bailar con los pensamientos.
Y me imagino viejo, plateado de canas y barba como la de ReverónA la orilla de una playa oscuracon farol de luna llenay deseos en forma de luceroscon la calma apaciguadoradel susurro de las olas.
L.V.

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