Hospitalizado II


 Me suben a la habitación 503. Esta habitación la compartía con un señor viejito, que hablaba mucho y ponía el televisor a todo volumen. Este viejito después se convirtió en compañero de conversas y de filosofías sobre la vida. Pero todavía no llegamos a ese punto en la historia.


La cama era comodísima, además la podía subir y bajar como quisiera. Dormía todo el día, dormía tanto que Rosita se preocupaba porque no sabia nada de mi. Menos mal que la doctora la llamaba todos los días para dar el parte medico. Necesitaba descansar, estar en silencio, y solo dormir. Era todo lo que quería hacer.

Me hicieron un montón de exámenes de sangre, de hecho todos los días me sacaban la sangre. El segundo día como a las 3 de la mañana entra una enfermera me despierta para hacerme el hisopado para el COVID. Me dice, mañana vas a quirófano a que te coloquen un extend y así la bilis fluya al estomago y no se devuelva a la sangre. Yo no entendí nada entre lo dormido y lo molesto que es el hisopado.

Al día siguiente me hicieron la endoscopia para el extend. Me colocaron por lo que entendí un implante pastico que iba a permitir el flujo normal de la bilis. Cuando llegué tenia la bilirrubina  en 20 y con esto tenía que empezar a bajar. Por cierto, tener la bilirrubina alta no es bueno Juan Luis, 

Después vino el tiempo de recuperación. Gracias a Dios y a las oraciones de todas las personas  todo fluyó super bien, la bilirrubina me comenzó a bajar hasta llegar a 7 (El valor normal debería estar por debajo de 1) 

El Sr. Juan 

Mi compañero de cuarto era un Uruguayo muy jocoso. Un señor mayor muy delgado con la misma condición que yo. Ya tenía diagnostico de 1 año. Aburridos en el cuarto conversábamos mucho sobre la vida, sobre futbol y sobre música. Recuerdo que le puse unos tangos en mi teléfono, Gardel, Julio Sosa, los que yo me sabía. Pero al pana le gustaba era el Rock y por allí nos fuimos. Escuchamos Queen, Kiss, y su grupo favorito. Creedence. Yo no sabía que Creedence tocaba tantas canciones que me sabía.
Intercambiábamos mermeladas, azúcar para el té, le daba mi mate cocido y el sus galletas. Un señor super amable que se convirtió en un gran amigo en poco tiempo. 

Lamento mucho no haberme tomado una foto con el Sr. Juan. Nos dieron de alta el mismo día, el se fue primero. Cuando sala en la silla de ruedas me grita desde el pasillo: "Luchá Lucho, no te rindas que vos podes con esto y más" 

"Así será Sr. Juan."

Comentarios

  1. 'Las cosas buenas' siempre han sido una fuente de inspiración y optimismo para el día a día. Mucha fuerza, muchos ánimos y muchos abrazos. Luis, tú puedes! Un saludo desde España!

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