Los Poemas del Hospital


 Estando en el hospital escribí dos poemas, que plasmo aquí porque coincide con ese tiempo y espacio. Son poemas de esos que te llegan a las 3 de la mañana y que tienes que escribir:


Cenotafio

Entre sábanas blancas
Y sonidos y barbijos
busco la omnipresencia de Dios
En un claroscuro de dudas perennes.

Pienso en las flores que me esperan
Al salir del conclave necesario
buscando salud entre mantras y oraciones
Con galenos dedicados
llenos de buenas intenciones
Y miedo al fracaso.

El miedo no me deja solo
No el miedo a la muerte
Es más bien el miedo a una vida sin rumbo
A un sinsentido existencial

El chichisbeo del ocaso
El amanecer en puertas
La esperanza en los rayos del sol
Me mantiene cogitabundo
Cómo las hojas sin brisa
Cómo el mar en calma
Contemplando un horizonte torcido

En las manos de santísimo
Pongo mi fe ciega
Y la virgen ocupada de tantas oraciones a la vez
Lograrán más que una lápida
un cenotafio vacío, irrisible y sin nombre.


Rompo Relojes

Planta la semilla del amor
recoge los pétalos de la más hermosa flor
Las gracias del viento
se devuelven a ti en compás perfecto

Hay melodías que jamás dejan de sonar
Valses y contra danzas
Sutiles como el caer de una gota en tierra fértil
Silencios que completan compases
Tan necesarios
Tan oportunos
Tan llenos de paz

Y desde el mundo entero
Llegan corazones y bendiciones
cuando más se necesitan
Cuando el cuerpo está roto
Y tienes sed
Y recibes un jugo de caña fresco
De esos que están bien fríos
Y con bastante limón.

El cuerpo se sana
cuando se sana el alma
cuando llega el perdón y cesa el odio
la culpa
el miedo
la carencia de amor verdadero

La princesa de la sal
se entremezcla en mis sueños bonitos
De los que no quieres despertar
Esos de mares tranquilos
De turquesas y azules
De paz perpetua

Muero mil veces
Para renacer fortalecido
Rompo los relojes para frenar el tiempo
Y ralentizar el caminar
Noctívago y taciturno
Como conticinio inmortal
Cómo la luz de la vela
Que arrodilla a la oscuridad.

Comentarios

  1. Que hermosas líneas... Me permiten sentir... Me permiten ver un poco más allá... Dios en tí, Dios en mí!

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